Menu

Sigue pasando todos los días (La razón del hundimiento de las dos cajas)

logoseccionugtespanaduero

Sigue pasando todos los días.

 (La razón del hundimiento de las dos cajas)

 

España y Duero eran empresas de éxito, se preveían crecimientos y jugosos beneficios durante muchos años. De esto hace menos de una década, y ni los más pesimistas podían aventurar ni dónde estamos ni dónde podemos terminar.

Son muchas las causas, pero los procesos de deterioro a veces son mucho más sencillos de lo que parece, y consisten en llevar un poco más allá dinámicas perniciosas.

Cada área buscaba más visibilidad y mayor proyección de quienes las dirigían, “cada departamento, territorial, zona,  se convirtieron en un reino, cada directivo en un pequeño emperador”. Estaban más preocupados por promocionarse que por la evolución real de la empresa, que conocían y ocultaban.

Las relaciones entre trabajadores y jefes acabaron por convertirse en puro y simple miedo, no a la competencia, no a incumplir presupuestos, sino a perder estatus dentro de la empresa. Lo grave es que no hemos aprendido nada.

Hoy esto se repite: sólo se toman en cuenta las exigencias de la dirección, y los jefes se centran en cumplir las metas a corto plazo que les son impuestas. Esto no significaba menos estrés: hay que vender, hay que presentar buenas cifras mes tras mes, por lo que se centran en cumplir esos objetivos relajando la verdadera gestión, y se produce una dinámica peculiar que se retroalimenta.

La dirección no quiere escuchar más que buenas noticias (nada de problemas, dilaciones o interferencias) de modo que sus subordinados se esfuerzan en dárselas. A menudo los informes no son ciertos, pero son lo que los directivos quieren escuchar, de modo que es lo que obtienen. Y sus subordinados se esfuerzan por aparecer como los más brillantes y eficaces porque piensan que eso les permite mayores posibilidades de promocionarse, nadie quiere ejercer como mensajero de malas noticias.

Estando así las cosas, se aumenta la presión sobre los empleados para que trabajen más tiempo y más duro, pero lo que se consigue es que, en ese entorno, el miedo aumente. Y como consecuencia de ese miedo cada día son más los que falsean y ocultan la verdad, se torturan los datos para que los números digan lo que no está sucediendo, enviando a la dirección los informes que quiere recibir sobre la evolución real del negocio, de las oficinas, de las personas, de los medios. Y si queda algún valiente, hay que calumniarlo y apartarlo. Eso terminó matando a las dos Cajas y al Banco, que también tuvo que ser rescatado y posteriormente vendido.

Si se construye una organización en la que se premia el saber venderse, donde nadie quiere oír objeciones, donde se penaliza el sentido común, donde sólo se persigue el interés  propio y donde no impera más que el corto plazo, no hay otro futuro que la decadencia. Por el bien de todos, invitamos a una profunda reflexión.

¡¡JUNTOS, PODEMOS!!

¡¡ÚNETE A NOSOTROS!! ¡¡AFÍLIATE!!

Entra en www.ugtjuntospodemos.org

volver arriba

Siguenos

Acerca de Nosotros

Empresas

Periódicos Digitales

Contenidos